Contraseñas para niños

Práctica

Qué explicar a los siete años, a los doce y a los quince. Acceso compartido sin espiar y lo que los niños no se atreven a contar.

Un niño tiene su primera cuenta antes que su primer móvil: un juego, una plataforma educativa, un servicio del colegio. La contraseña de ahí la inventa normalmente un adulto en tres segundos y se repite en todas partes, que es justo el hábito que se queda para toda la vida.

Por edades

  1. Hasta los ocho: la contraseña la lleva un adulto

    El niño no necesita conocerla. Las cuentas las crea un adulto, las compras están bloqueadas y el aparato se usa en una sala común.

  2. De ocho a once: la primera contraseña propia

    Aquí una frase de paso funciona mucho mejor que caracteres al azar: cuatro palabras se recuerdan a la primera y se teclean sin sufrir. Deja que el niño elija entre varias opciones generadas: eso es lo que la hace suya.

  3. De doce a quince: gestor y segundo factor

    La edad en que el número de cuentas supera a la memoria. Un plan familiar en un gestor lo resuelve, y el segundo factor se explica mejor con una cuenta de juego, donde el valor es evidente.

  4. Dieciséis en adelante: su propio baúl

    Las contraseñas dejan de compartirse con los padres. Es normal y conviene decirlo en voz alta en lugar de dejar que ocurra en silencio.

Qué explicar y cuándo

IdeaCómo decirloDesde qué edad
Una contraseña no se comparte«Ni con tu mejor amigo: las amistades cambian, la contraseña se queda»8
Contraseñas distintas en cada sitio«Una llave para todas las cerraduras significa que una llave perdida lo abre todo»8
Lo gratis no es gratis«Nadie regala moneda de juego a cambio de que entres»9
Un enlace de un amigo sigue siendo un enlace«Si abre una página de acceso, es que han hackeado a tu amigo»10
Nada se borra para siempre«Lo que envías lo puede guardar el otro lado»11
El segundo factor«Una segunda cerradura, para que la contraseña sola no baste»12
Las edades son orientativas; lo importante es que cada idea se explique por sus consecuencias y no como una norma.

Qué no hacer

  • No uses fechas ni nombres de la familia. Una contraseña infantil como «Rex2015» es la mascota más el año de nacimiento: se encuentra con una mirada a tus redes.
  • No uses la misma contraseña para toda la familia. Cómodo hoy, y una filtración alcanza a todos.
  • No leas sus mensajes a escondidas. Se descubre, y lo que sigue es una segunda cuenta de la que no sabes nada — por qué el control tiene límites.
  • No castigues el primer error. Ese es el precio de enterarte del segundo.
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